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La Fundación Hermandad de la Santa Caridad y Pobres Desamparados nace a finales del siglo XIX a través de la Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora de los Desamparados, cuando la labor asistencial que realizaba la Hermandad, es declarada como Obra de Beneficencia Particular, lo que conocemos como Obras Pía. Para entender el origen de la Fundación, hay que retroceder en el tiempo y conocer el nacimiento de la propia Cofradía que se constituye en el siglo XV.
El 11 de junio de 1441 en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y ante el escribano público D. Juan Martínez se instituye la cofradía denominada de la Santísima Trinidad, constituida por veinticuatro hermanos. El objeto principal era el de atender las necesidades del hospital de la misma denominación, a los pobres de la localidad, a los transeúntes, para ejercer las obras de misericordia y de atención a los desamparados. Todo ello bajo el patronato de la familia de Don Alonso Fernández de Lugo y su mujer Dª Catalina Martínez de Luna.
Para ello su fundador, donó una casa con capilla propia y varias habitaciones en lo que conocemos hoy como la Calle Regina, antigua Rivera del Mar y se constituye la primera Iglesia del Barrio Bajo de la Ciudad, consagrada a la Santísima Trinidad. El objeto del inmueble no solo era dar culto a Dios, sino atender a los desamparados en su hospicio. Nace así la Cofradía denominada Orden de las Santas Obras de Misericordia, la palabra Hermandad aun no era utilizada en ese siglo. Estas Cofradías dedicaban sus esfuerzos a diferentes fines, como el entierro de los difuntos, atender a los enfermos, asistir a los presos, cuidar de huérfanas, dar de comer a los necesitados, etc…. son las denominadas Hermandades de Misericordia y que actualmente es la única que queda en la Diócesis de Asidonia-Jerez.

“Esta Hermandad de Obras de Misericordia, gracias a las rentas que se fueron incorporando y a las limosnas, se ampliaron las expectativas, mezclando la curación de enfermos con la asistencia a menesterosos, dotación de huérfanas, redención de cautivos y entierro y misas en sufragio de ahogados y ajusticiados, dejando huella documental en el archivo municipal desde 1515” (Párrafo textual de la publicación Fernando Cruz Isidoro “La Santa Caridad de Sanlúcar de Barrameda. Aproximación a su historia y patrimonio”).
Después de diferentes avatares, como fue el instituir a la Iglesia de la Santísima Trinidad como ayuda de parroquia de la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la O en el año 1627, esta primitiva hermandad y ante la dificultad de realizar su labor asistencial en las pequeñas habitaciones, decide solicitar al Duque de Medina Sidonia la cesión de un solar donde poder construir un nuevo Hospital con Capilla propia, así en el año 1645 la Hermandad de las Santas Obras de Misericordia y Nuestra Señora de los Desamparados, traslada su labor hospitalaria a la Plaza del Pan ( hoy Plaza de San Roque). A pesar de este traslado, sigue manteniendo la propiedad de la Iglesia de la Santísima Trinidad, donde se realizaban cultos de la propia Hermandad y además era el lugar de las reuniones de los Cabildos de Oficiales.
Ese nuevo hospital y su capilla, de la Hermandad, se instala sobre unas viviendas de las que son definitivamente beneficiaria en 1661 por decisión del D. Alonso Pérez de Guzmán y Silva, Patriarca de las Indias y Arzobispo de Tiro, que era hijo del VII duque de Medina Sidonia y hermano del octavo.
Aprueba unas reglas en 1643 ante el notario J. Juan Jiménez y que erigió D. Jacinto Sevilla Vicario General del arzobispo de Sevilla -que era D. Gaspar de Vargas y Velasco-. Se marca nuevamente su vocación asistencial de acuerdo con en el espíritu del fundador aunque ampliando su labor ya comentada a la de enterrar a los ahogados y fallecidos pobres. Esa transformación es similar al ideario que contemplara D. Miguel de Mañara en la ciudad de Sevilla.
En los primeros años el siglo XVIII, ya aparece en el libro de Reglas de la Hermandad la denominación Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora de los Desamparados. En este siglo, la Hermandad recibe un importante impulso al ser la beneficiaria de las rentas del mayorazgo de la familia Eón del Ponte, constituido en 1686. Al fallecer sin herederos Dª Catalina Díaz Romero Eón del Ponte en 1744, ese mayorazgo recayó en la Hermandad Santa Caridad.

Un nuevo hito en la historia de la Hermandad fue la consagración después de muchos avatares de la nueva capilla en 1762 anexa al hospital, la Iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados y que sigue siendo la sede de la Fundación y la Hermandad. Se conserva en nuestros archivos los cuadernos de gastos de la construcción de la misma.
Continúa la labor asistencial de los pobres y transeúntes hasta 1837. Año en el que como consecuencia de la implantación en el Reino de las Juntas Locales de Beneficencia sus numerosos bienes son incorporados a la Junta de Sanlúcar de Barrameda. Sus asilados son trasladados con un régimen específico al hospital de beneficencia local. Esta especificidad está regulada en el Reglamento de ese Hospital de Beneficencia de 1842.
Ese importante acontecimiento es consecuencia de la Constitución de 1812 aprobada por las Cortes de Cádiz al prever en su artículo 321-6 el asignar a los Ayuntamientos el: “Cuidar de la Hospitales, Hospicios, casas de expósitos, y demás establecimientos de beneficencia, bajo las reglas que se prescriban”. Posteriormente inspira la Ley “Establecimiento general de la Beneficencia” de 1822.
La implantación del sistema de beneficencia en España ha sido muy estudiado y podría definirse como un eslabón fundamental del sistema público sanitario español. En el caso de nuestra Hermandad, sus bienes fueron incorporados a la junta local en 1838 después de un interesante debate que consta en nuestros archivos y en diferentes archivos públicos.
Como consecuencia, el gran patrimonio de nuestra Hermandad se incorpora a los bienes de la Junta Local. Parte de esos bienes se encontraban en el Depósito Municipal, como eran candelabros, cálices, copones, etc… Después de muchas reclamaciones para conseguir la devolución de los bienes, el Hermano Mayor de la Hermandad D. Francisco de Fuentes, consigue que la labor que realizaba la Hermandad en el Hospital Municipal con sus asilados sea declarada como Obra de Beneficencia Particular, en el año 1896. Gracias a ello, se consigue que el Gobernador Civil intervenga y los bienes que estaban en el Depósito Municipal sean devueltos a la Santa Caridad y además tras muchos años de reclamaciones judiciales se consigue que el Gobierno de la Nación reconozca una serie de deudas perpetuas por el perjuicio sufrido en las diferentes desamortizaciones del siglo XIX.
Así podemos certificar que en el año de 1896 se traslada a nuestra institución la Real Orden de 30 de septiembre de ese año, del Ministerio de Gobernación, por la que se declara de acuerdo con su petición como Obra de Beneficencia Particular y ordena al Ayuntamiento que haga entrega a los patronos de los bienes y valores que tenga de la pertenencia de la Santa Caridad, quedando la misma obligada a rendir cuentas y presentar presupuestos. Quedando, por tanto, bajo el Protectorado de ese Ministerio. Así comienza la andadura de nuestra Fundación, en el siglo XIX, pero con un origen de una Hermandad del siglo XV.
Entre la documentación presentada para conseguir el reconocimiento como Fundación, en este caso de beneficencia particular, se aportan dos documentos de trascendental importancia como es la voluntad de los fundadores y los estatutos. Para el primero se entrega lo manifestado por Don Alonso Fernández de Lugo y su mujer Dª Catalina Martínez de Luna del 11 de junio de 1441, donde se crea la Cofradía y las Reglas de 1643, que fueron modificados parcialmente en 1703.
En la actualidad la Fundación Hermandad de la Santa Caridad, se rigen por unos Estatutos aprobados en el año 2018, plenamente adaptados a la normativa vigente autonómica sobre Fundación.
En el año 1996, la Consejería de Cultura y a iniciativa de nuestra Fundación declara la Iglesia como Bien de Interés Cultura, con la categoría de monumento.
En esa misma línea de conservación del patrimonio y como consecuencia de la solicitud de 2003, la Junta de Andalucía y la Fundación Hermandad de la Santa Caridad como propietaria del inmueble, rubrican un convenio en 2005 que concluye con una importante obra que restaura el edificio, con cargo al 1% cultural. Consecutivamente, y en esta ocasión con la Obra Social Cajasol en 2007, se suscribe un acuerdo que tiene como objeto instalar las nuevas vidrieras en la Iglesia.
Las obras asistenciales se han seguido realizando. Pero han ido adaptándose a lo largo de la historia a las diferentes situaciones económicas y sociales. Compromiso que se quiere mantener y renovar, además de continuar con las responsabilidades de conservación, investigación y difusión del patrimonio, sobre todo del inmueble y mueble de la Fundación y es por ello que se adaptan los estatutos a la legislación vigente y se actualizan sus fines.
Hace unos años y precisamente para continuar con sus fines, se han adaptado sus estatutos a la legislación andaluza vigente sobre Fundaciones, todo ello de acuerdo con el espíritu de nuestros fundadores D. Alfonso Fernández de Lugo y Dª Catalina Martínez de Luna. En los mismos se han manifestado más fehacientemente los fines culturales y sus actividades. Consecuentemente, está inscrita en el Registro de Fundaciones de la Junta de Andalucía dado el carácter civil de la misma.
La colaboración con la Fundación está acogida a los beneficios previstos en Ley 49/2002. El lugar dentro de la ciudad donde está asentada nuestra Iglesia y la devoción de las imágenes que se encuentran en la misma hace que sea una de las Iglesias más visitadas de nuestra ciudad. Sin olvidar que es la entidad de estas características más antigua de Sanlúcar.

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